Cuba: De viaje por la isla de las paradojas


El Universal Cartagena

Cuba: De viaje por la isla de las paradojas


Cienfuegos, Cuba. Casa de la Cutura 

Crónica final de viaje, observación y reflexión sobre algunas ciudades como Cienfuegos y Trinidad, en la Cuba de hoy.
Por: ILIANA RESTREPO HERNÁNDEZ * - ESPECIAL PARA DOMINICAL
Publicado el 13 de enero de 2013 - 12:01 am.


        Además de La Habana tenemos ahora la oportunidad de visitar las emblemáticas ciudades de Cienfuegos, Trinidad y otras poblaciones vecinas. Como muchas otras cosas, en toda la isla, el transporte público está subsidiado y es casi gratis pero también es escaso y de baja calidad.

Paradójicamente es fácil viajar, porque las vías y las carreteras son buenas y están, tal vez por el poco uso, en buen estado. La impresionante Autopista Nacional, que nos lleva a Cienfuegos, fue construida por la revolución en los años setenta, tiene cuatro carriles en cada sentido y cuenta con un tráfico irrisorio. Parece una pista de aterrizaje. De hecho, algunos creen que ese fue parte del propósito de construirla así. El proyecto estaba diseñado para que cruzara toda la isla, pero por problemas de presupuesto sólo ha podido llegar hasta la mitad.

El denso tejido social

Cienfuegos, cuyo centro histórico urbano fue declarado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO en 2005 y llamada la Perla del Sur, nos recibe con una valla a la entrada que tiene una frase de Fidel: “A este pueblo tenía que venir aunque fuera a saludarlo… 6 de enero de 1959”. Esto se explica en razón de que los cienfuegueros fueron leales a la revolución y duros combatientes. La ciudad se encuentra asentada a orillas de la pequeña, pero hermosa bahía de Jagua. Benny Moré -el bárbaro del ritmo- tiene un sitio especial en el corazón de los cienfuegueros, tal vez por su conocida composición dedicada a la ciudad. En el bulevar principal suenan, dos veces al día, como si fuese el himno nacional, algunas de sus composiciones más conocidas.

Visitamos el parque Martí, rodeado por edificaciones de llamativa arquitectura donde predominan la neoclásica y la ecléctica. Esta última marca la característica en toda la isla. Es una delicia recorrer la plaza, admirar la estatua en honor al llamado apóstol de la independencia cubana, José Martí situada en su centro, sentarse en alguna de sus múltiples bancas, cobijarse bajo su templete y visitar en sus alrededores el Teatro Tomás Terry, cuya tipología corresponde a los llamados coliseos a la italiana, la catedral Purísima Concepción, la Casa o Palacio de la Cultura y alguno que otro almacén de artesanías, entre otros. 


Club Náutico de Cienfuegos
Es delicioso caminar al amanecer o al atardecer, por su amplio y bien construido malecón a orillas de la bahía. Recorrer la avenida Prado que atraviesa la ciudad de norte a sur hasta la zona de Punta Gorda, con sus casas solariegas a lado y lado, que me recuerdan las primeras casas modernas de Manga, Bocagrande y Castillogrande. Podemos admirar la imponente arquitectura neoclásica del Club Náutico y, al final de esa vía, visitamos el Palacio de Valle, impresionante mansión, construida en los años veinte por el español Acisclo Valle Blanco. Es una residencia bastante pretensiosa, joya del estilo ecléctico, que combina el neoclásico con el mudéjar y pretende evocar la Alhambra de Granada. Comentamos que debe abonársele a la revolución el hecho de que no hayan destruido este tipo de residencias, símbolos de la opulencia de una época, sino que por el contrario, les han dado uso como escuelas, centros culturales etc. y su mantenimiento ha sido esmerado.

Galería/estudio artistas en Cienfuegos
Tenemos la oportunidad de compartir y conversar largamente con la familia (madre, hermanos, hijos adultos, y sobrinos adolescentes) de un querido amigo cubano que vive en Cartagena y visitamos, en el Prado, la galería/estudio de unos jóvenes artistas, donde produce y exhibe su obra la hija, artista plástica, de otro buen amigo. Uno de ellos nos cuenta que había estado en Cartagena, trabajando en la Escuela de Bellas Artes y recuerda a Cartagena y a su gente con mucho cariño y nostalgia. Percibimos que las familias en Cuba son muy unidas, el trato de los chicos hacia los mayores es respetuoso y siempre están dispuestos a colaborar con las labores domésticas sin protestar; saben que es su deber, pero lo hacen con amor. Todos nos reciben con generosidad, comparten con placer lo que tienen y nos abruman con su cariño y atenciones.

En la carretera le damos “el chance”, o “botella” como lo llaman ellos, a un joven de 32 años, casado y con hijos pequeños, que casualmente va para un poblado llamado Cartagena, situado en la provincia de Cienfuegos, tomando la Autopista Nacional hacia La Habana; nos cuenta que se desplaza todos los días de Cienfuegos, donde vive y trabaja, hasta la casa de su madre en Cartagena, pues está recién operada y vive sola. Va todos los días al salir de su trabajo que es en el área de seguridad interna de la refinería de Cienfuegos. Viaja allí tomando un  tiempo importante de su día y sufriendo el pésimo transporte, a hacerle a su madre los quehaceres domésticos para que ella tan sólo tenga que cocinar. Nos comenta que lo hace con amor y gusto. “Este hombrón que ustedes ven, es lo que es, gracias a que ella me dedicó toda su vida. Si yo no hago esto por ella ¿quién lo haría?” dice, y al decirlo se le nota su sentimiento de profunda gratitud y amor. Cuando comentamos esto con admiración y algo de sorpresa a nuestros amigos de Cuba, nadie se muestra extrañado; les parece lo más normal y dicen que en Cuba es frecuente que se hagan ese tipo de cosas, inclusive por algún vecino, sin esperar nada a cambio.

Concertamos una reunión con las directivas de la Universidad de Cienfuegos, entidad con la que la Universidad Tecnológica de Bolívar, donde trabajo, tiene desde hace más de 7 años un fructífero convenio que la ha beneficiado con profesionales docentes de la mejor calidad.

Todos los jóvenes profesionales que conocemos, nos cuentan que en cuanto a bienes materiales, sueñan con tener más de lo que tienen. A pesar de que no se percibe resentimiento ni ansiedad en su voz, sí expresan que les gustaría ganar un poco más de sueldo para no tener que estar en “la lucha” diaria. Pero también razonan que no quieren irse de Cuba porque siendo profesionales, no quisieran llegar a otro país a pertenecer al eslabón más bajo de la cadena laboral, como ha ocurrido con tantos cubanos que salen a trabajar en otras latitudes. Nos cuentan que las familias que tienen miembros que viven en el exterior, pueden vivir un poco mejor gracias a las remesas que reciben; como dice mi amigo: “siempre que alguien se moja, muchos otros se salpican”; esto para ilustrar que las remesas no sólo benefician a sus directos destinatarios sino que contribuyen a que la economía cubana no colapse del todo.

Educación, turismo y religión

De Cienfuegos nos vamos para Trinidad que está situada en la región central de Cuba, al sur de la provincia de Sancti Spíritus; es una ciudad colonial declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Salimos después de un delicioso desayuno que nos brindan los amigos cienfuegueros y tomamos una pequeña carretera de segundo orden, pero en buen estado, que está adobada con paisajes variados de playa, mar, montañas, cultivos de mango y otros frutales. Por el camino encontramos yuntas de bueyes, camiones cargados de cítricos, campesinos en sus calesitas tiradas por caballos y un paisaje rural encantador. Paramos a orillas de la carretera para comprar anones, guineos y mandarinas. Nos atiende una familia de campesinos. Nos impresiona el fenotipo tan español de casi todos los campesinos de la región. 

Niños campesinos
Hay al     simpáticos niños acompañando a sus padres. Un niño como de 5 años y una niña rubia que cumple precisamente hoy, 8 años; lleva puesto el uniforme de la escuela: la clásica falda color vino tinto, pañoleta al cuello del mismo color y camisa blanca. Es el uniforme de todos los colegios de la isla. Es una cultura arraigada mantener a los niños en la escuela. Si un niño no asiste, se llama a los padres a recapacitar y se les exige cumplir con esa responsabilidad. Esto es igual tanto en las ciudades como en el campo. Los pequeños juegan con lo que tienen a su alcance; no cuentan con juguetes sofisticados, ni nada que se le parezca. Sin embargo, y he aquí otra de las paradojas cubanas: en medio de todas las dificultades y carencias materiales, a diferencia de tantos otros países, en Cuba como lo ratifica categóricamente UNICEF, ningún niño muere de hambre, ningún niño muere por abandono y la desnutrición infantil es casi inexistente.

Colegio de primaria en La Habana, Cuba
Cuando veo estos niños, recuerdo que en nuestras caminatas por La Habana vieja, un día pasamos frente a un colegio de primaria y como encontramos la puerta abierta, entramos; la recorrimos y pudimos apreciar la dignidad de las aulas, del comedor y de todas las instalaciones; todo estaba bien puesto y muy limpio; en un aula había niños pequeños haciendo la siesta, acostados en pequeñas camas de viento, mientras otros un poco más grandes estaban en clase en las aulas vecinas. No se sentía bullicio, ni desorden.

Después de ver Cienfuegos, me sorprende encontrar una ciudad como Trinidad. Me recuerda a Mompox combinada con Villa de Leyva y Popayán. A diferencia de Cienfuegos o La Habana, que son ciudades monumentales, esta villa es más pequeña, con calles empedradas con chinas grandes, casonas coloniales además de otras con arquitecturas más recientes. Es conocida como la Ciudad Museo y su mayor ingreso lo deriva del turismo.

         
Trinidad, Cuba

Templo Yemayá - Trinidad, Cuba
Entre otros lugares, visitamos un interesante templo de Yemayá, divinidad femenina de la mitología Yoruba. Yemayá es el océano, la esencia de la maternidad y protectora de los recién nacidos. En Cuba Yemayá se sincretiza con La Virgen de Regla quien es la patrona del pueblo que lleva su nombre frente a la Bahía de La Habana. En la veneración de esta virgen junto a Yemayá se funde lo Yoruba con lo cristiano. Es una de las características del sincretismo de lo africano y lo español, que define la religión cubana.

Se ven muchas casas particulares de alojamiento y paladares de cuentapropistas, que ofrecen sus servicios con alegría y amabilidad. Los vendedores no acosan, saben aceptar un no por respuesta y no pierden su cortesía aunque no se acepten sus ofrecimientos. La comida es buena y a precios más que razonables. Al almuerzo disfrutamos una enorme y excelente langosta a la parrilla, acompañada del infaltable arroz Congrí y ensalada, por tan sólo 6 CUC, en un paladar que tiene un acogedor patio al aire libre con un aljibe en el centro. Almorzamos bajo una enorme ceiba centenaria que nos cobija con su sombra y nos maravilla con su figura.

Talentos por doquier

Antes del almuerzo, mientras estamos visitando la población, recorriendo sus calles y casonas coloniales, oímos una voz que nos llama la atención. Está acompañada por un virtuoso punteo de guitarra. Allí, alejado y anónimo, está un talento musical desconocido, que nos recuerda la guitarra del entrañable Sofronín Martínez. Nos dedica, con cariño y sin cobrar un sólo centavo, un bellísimo bolero del mexicano Víctor Manuel Mato titulado Estoy perdido. Quienes quieran oírlo, lo pueden hacer aquí:

Otro día en La Habana nos pasa algo similar. Vamos caminando por la calle Obispo, cuando oímos a lo lejos una prodigiosa voz que canta el clásico Manisero de Moisés Simons: “Maaaaníííí… manisero, maní, maní… si te quieres en La Habana divertir, cómprame un cucuruchito de maní… ya llegó el manisero… ya llegó… ya está aquí el manisero, ya llegó…” continúa cantando a todo pulmón sin que podamos ver quién es… de pronto, la vemos. Es una vendedora callejera de los tradicionales cucuruchos de maní casero. Una mujer extraordinaria, vestida de manera vistosa; una hermosa negra gruesa, de ojos habladores y pícaros. Mientras habla hace morisquetas graciosas y alegres con toda la cara; se nota que disfruta lo que hace y sabe que su voz atrapa y enamora a quienes la oyen. Para grabarla y tomarse fotos con ella, no sólo hay que comprarle maní, sino pagar por ello. Es una cuentapropista que paga impuestos y tiene autorizados cinco productos para vender en las calles. Cada producto, como dice ella misma, tiene su propio pregón. Con esa voz yo la hubiera contratado la tarde entera para seguir oyéndola…

Aquí les dejo un abrebocas:



Definitivamente Cuba es un país musical, cuna del son, del bolero, de la charanga, de la salsa, del danzón... cuánta música maravillosa que, como decía un amigo, nunca se fue de Cuba, así como tanta otra que al haber sido producida por cubanos en el exilio, los que se quedaron, nunca han oído. Y qué decir de sus intérpretes... desde el inolvidable Bola de Nieve... hasta Beny Moré, pasando por tantos y tantas que nos han deleitado y alegrado con sus canciones. Estoy segura que como el intérprete de Trinidad y la manisera de La Habana, existen infinidad de talentos anónimos en la isla.

La niña bonita de Fidel

Al día siguiente de regresar de Cienfuegos y Trinidad, gracias a una cita concertada con anterioridad, visitamos, en las afueras de La Habana, en el municipio de La Lisa, la asombrosa Universidad de Ciencias Informáticas UCI. Esta Universidad ideada e inaugurada hace 10 años por Fidel Castro, funciona en un campus de 268 hectáreas cuyo terreno ha tenido una interesante historia. Antes de la revolución, había sido un indigno reformatorio para niños y niñas callejeros. A partir del triunfo de la Revolución, se transformó en un centro de rehabilitación de menores, bajo preceptos verdaderamente educativos y por último, antes del retiro de la Unión Soviética en 2001, funcionaba allí el Centro de Exploración y Escucha Radioelectrónicas ruso, conocido como “Base Lourdes”. Se dice que la UCI es “la niña bonita” de Fidel

Dormitorios UCI - La Habana, Cuba
En la UCI, todas las profesiones están orientadas al mundo de la informática. Hoy viven en el campus 8.000 alumnos de pregrado, más de 300 docentes y más de 200 empleados administrativos que juntos, conforman una gran comunidad académica que habita en el campus. El proyecto aspira a contar con una infraestructura capaz de albergar a 20.000 personas viviendo en esta sede. Disponen de dormitorios bien construidos y equipados. Cada dormitorio cuenta con computador con Internet de buena velocidad, nevera, TV y baño privado, entre otras facilidades. Hay comedores distribuidos por toda el área, con capacidad para dar servicio a 4.000 comensales. Las zonas verdes son amplias y bien cuidadas y tienen una extensa zona de reserva ecológica. Cuentan con buenas oficinas, transporte en buses escolares, donados por distintos gobiernos, para todos los habitantes de la universidad. Año tras año realizan, lo que han denominado La Escuela de Invierno, para lo cual hacen una convocatoria internacional. Allí vive un número importante de estudiantes internacionales que hacen de este un verdadero campus multicultural. Los desarrollos en el área de software libre son importantes y tienen demanda internacional, lo cual ha servido para el desarrollo autónomo de la UCI. El sueño de Fidel, nos cuentan quienes nos reciben y nos atienden con esmero y afecto, es contar con un sistema de información que interconecte, en un corto plazo, todo el sistema educativo de la isla.

Plaza Niemeyer UCI - La Habana, Cuba
La universidad le da mucha importancia a las artes y a la cultura. Se pueden ver por todo el campus, murales, esculturas y pinturas de artistas reconocidos de la isla. A la entrada de la Universidad está ubicada la Plaza Niemeyer, regalo del recién fallecido arquitecto brasileño del mismo nombre a Fidel para su octogésimo cumpleaños. La plaza cuenta con una escultura minimalista y un tanto naïve, elaborada en tubos de acero pintados de rojo, que lleva por nombre Una bandera frente a un imperio, pero conocida también como David contra Goliat; representa el enfrentamiento de años entre los Estados Unidos y Cuba. La escultura está enclavada en un espejo de agua y sirve de telón de fondo a la gigantesca plaza que tiene una capacidad para 13.500 personas sentadas.

La paradoja de la libertad

Es cierto que los cubanos no tienen todas las libertades, pero también es cierto que cuentan con tantas otras bondades y logros sociales que, a pesar de ser como soy, una defensora de las libertades individuales, cuando me siento cubierta por ese fuerte lienzo que es el apretado tejido social que han trenzado, me hago una pregunta que me sigue retumbando: ¿de qué le sirve la libertad a tantos y tantas compatriotas que no pueden acceder ni a lo básico? En Colombia y en tantos otros países democráticos, quienes no tienen nada, ni salud, ni educación, ni vivienda, ni recreación, es verdad que, en teoría, tienen derecho a gritar fuerte. Sí y también a decir lo que les venga en gana pero ¿qué van a gritar y por qué van a pelear si no pueden siquiera pensar, con el estomago vacío? Alguna vez oí decir que un niño con hambre no puede aprender, ante todo porque el rugido de su estómago le impide oír la voz del profesor. Entonces me pregunto: ¿Existe la dignidad sin libertad? yo creo que sí y el pueblo cubano lo ha demostrado con creces.

Pero, ¿Existe verdadera libertad sin dignidad? Mi opinión es un rotundo NO. Pienso que los más pobres en nuestras democracias lo que tienen es un remedo de libertad. Por otro lado, me asalta otra pregunta ¿No está el gobierno de Estados Unidos, restringiendo las libertades de sus nacionales cuando les prohíbe comerciar con Cuba o les restringe las visitas a la isla?

Cubanos en la Plaza Vieja - La Habana, Cuba
Los cubanos en medio de sus privaciones y de su opresión, son un pueblo alegre, respetuoso de sus mayores y de su historia, de sus mujeres, de sus niños; un pueblo que vive en paz, un pueblo solidario entre sí; un pueblo recursivo; que no siente la ansiedad que produce la sociedad de consumo; un pueblo lleno de grandes talentos: para la música, para la danza, para el deporte, para las artes plásticas, para la literatura, para la medicina, para la ciencia. Se destacan internacionalmente en todos estos campos. Cuba es un verdadero laboratorio social, donde los sociólogos, los psicólogos y los economistas, pueden encontrar explicaciones y soluciones múltiples a tantos interrogantes y males de la sociedad de consumo. La teoría económica del decrecimiento, tan en boga hoy en Francia, y otros países, podría tener en la isla un gran centro de investigación y así probar que consumiendo menos y cuidando el medio ambiente, podemos vivir mucho mejor y sobre todo más felices. En Cuba hay una alegría contagiosa, una amabilidad, un calor humano y una solidaridad desconcertantes. También hay frustraciones, necesidades y carencias, pero se quieren entre sí, con verdadero respeto. Existen muy pocas jerarquías sociales y acogen a los visitantes con gran placer y cariño.

Aprendizajes, riesgos e incierto futuro

Después de visitar la isla, de hablar con su gente, tanto la que vive allí como la que vive acá, la que viaja y regresa, la que nunca ha salido, es decir quienes se han visto beneficiados por la revolución pero que también la han sufrido, se llega a la triste pero pragmática conclusión de que un sistema económico, donde el estado pretende abarcarlo todo, darlo todo, controlarlo todo, es insostenible en el tiempo, y debe cambiar. Como lo mencioné, ya se están dando tímidos pasos en ese sentido. Lo único que espero es que el cambio no se haga de manera  abrupta. Si esto sucediese se corre el riesgo de que en esa carrera por buscar una mejor calidad de vida material, pierdan sus inmensos logros sociales en educación y salud y se afloje o se destruya ese tejido social que se manifiesta en solidaridad, disciplina, respeto por los otros, paz y seguridad.

Como conclusión, debo decir que a pesar del prurito permanente de idealizar o demonizar a Cuba, según la ideología de cada cual, ese, como cualquier otro país, tiene cosas admirables y otras censurables. Este corto viaje, me aclaró muchas dudas, pero sobre todo me enseñó que es mucho lo que hay que aprender de su pueblo, también de los incontables errores de su gobierno, pero sobre todo de sus múltiples logros como sociedad.

Las preguntas finales que me surgen y rondan mi cabeza desde mi regreso son: ¿Se hubieran podido conseguir todos los logros que enumeré, con un régimen distinto? ¿La disciplina, la hubieran asimilado y respetado sin una autoridad fuerte, con leyes estrictas y penas tan duras como las que se imponen? ¿El tejido social del que hablé, elaborado con esos hilos de solidaridad, de amor y respeto por sus semejantes, lo hubieran podido tejer con sistemas de gobierno como los del resto de América Latina y en medio de una sociedad de consumo plena de objetos materiales a disposición? Si las respuestas son afirmativas, entonces, ¿por qué en el resto de Latinoamérica no hemos logrado ni la mitad de lo que ellos han logrado como sociedad? ¿Cómo encontrar ese término medio, que dentro de nuestras democracias nos permitan avanzar para lograr sociedades más equitativas y justas? Todas las respuestas, abren la llave de ese gran surtidor de paradojas que es Cuba. 

Cuba es alegre, Cuba sufre,  Cuba es monumental, Cuba es ruinosa, Cuba es rica, Cuba es pobre, Cuba calla, Cuba canta, Cuba es del mundo, Cuba está aislada, pero Cuba sigue siendo un ejemplo, repito una y mil veces, de gran DIGNIDAD para muchos pueblos del mundo.

Invito a quienes decidan visitar Cuba, que lleven los ojos del corazón bien abiertos, para que la disfruten en toda su magnitud, y puedan ver y sentir lo que tiene verdadero valor.

Dejo un enlace donde pueden ver un video con una crónica del viaje en fotografías acompañadas con buena música cubana:


* Iliana Restrepo es la Directora del Área de Internacionalización y Escuela de Verano de la Universidad Tecnológica de Bolívar.

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